EL PANDERO CUADRADO DE PEÑAPARDA

Imagen: Acomasga en Wikimedia Commons
Juana Catalán es una vecina de Peñaparda, en la provincia de Salamanca, apasionada de las raíces. Era habitual, en esta comarca, ver hace medio siglo a mujeres tocando el tradicional pandero cuadrado en las fiestas. El instrumento no solo se diferencia de otros por ser cuadrado, sino por tocarse con las manos y a la vez con una especie de maza pequeña en camino de su percusión.
La tradición musical de la sierra de Gata se ha mantenido gracias al aislamiento en el que vivieron sus habitantes en la segunda mitad del siglo XX, cuando los medios de comunicación llegaron a todos los rincones. Los abuelos siguieron con las miras hacia el pasado, y a la vez continuaron hablando un dialecto de la familia del astur-leonés, procedente del norte de España. El pandero cuadrado es compartido con lugares del norte de León y de Galicia, dentro del folclore imperdible.
Juana Catalán y Andrea Mateos quieren seguir con la costumbre de hacer los panderos a mano, tal y como lo hacían los antepasados. Hace tiempo el toque del pandero se acompañaba de una voz relatando romances o esbozos de romances, cantados en la comarca del Rebollar, en este suroeste de Salamanca, los cuales funcionaban como un vehículo de hechos noticiosos.
Ahora ellas acuden a las ferias de Ciudad Rodrigo para mostrar ese arte, la localidad más poblada del oeste de Salamanca. Juana Catalán y Andrea Mateos se fijaron en mujeres mayores que ya no están, a la hora de aprender la técnica no solo de confeccionar, sino también de tocar el pandero y cantar. En estas ferias, ya en la vida moderna, los asistentes siempre reciben bien esos ecos del pasado.
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